sábado, 18 de junio de 2016

Cristo-centrismo

XII Domingo del Tiempo Ordinario (C)


¿Y vosotros, quién decís que soy yo?

Jesús se lo pregunta a sus discípulos y nos lo pregunta a nosotros hoy: ¿y vosotros quién decís que soy yo?

Podemos dar una respuesta de catecismo, perfecta y hermética...
Podemos repetir de carrerilla toda la parte cristológica del credo...
Podemos citar mil autores o lo que otros dicen de Jesús...

¿Y vosotros, quién decís que soy yo? ¿Qué soy yo para ti? ¿Quién es Jesús en tu vida? ¿Quién es Jesús para ti?... Un adorno, un acto social, una rutina... el sentido de nuestra vida, el centro, el motor, la razón, el por qué...

Os imagináis un jardín sin flores, una cocina sin comida, una fiesta sin alegría, una escuela sin niños, ... un cristiano sin Cristo? En él somos hijos de Dios y herederos de su vida y de su reino. Mi alma está sedienta de ti (hemos cantado en el salmo responsorial)

¿Y vosotros, quién decís que soy yo? La única respuesta posible es: Tu eres mi todo. El Mi Dios y mi todo de Francisco de Asís; el Sólo Dios basta de Teresa de Jesús; o el Sólo Dios de nuestro Hermano Rafael... Y así, como los santos, haré lo que hace Jesús, iré donde pueda ir Jesús, amaré como ama Jesús...

Nuestro obispo, don Fidel, en la homilía de la misa del Curpillos decía que le gustaba ésta fiesta porque sacaba a Dios a las calles y sobre el altar, con toda la ciudad allí representada, se metía nuestra vida ordinaria. Dios en la vida y la vida en Dios. No somos cristianos de la hora que dura la misa, no somos cristianos de domingo, somos cristianos 24 horas, 366 días los años bisiestos, y a veces no es fácil, y la sociedad no ayuda, incluso a veces estorba. Hijos de Dios y herederos, fermentos dentro de nuestro mundo, en el vecindario, en el trabajo, con los amigos... Leemos cada sábado en el rezo de completas unas breves frases del libro del Deuteronomio (6, 4-7) Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria; se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado. Dios en nuestras vidas siempre.

El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. Ser cristiano, vivir en cristiano, nunca ha sido fácil y nunca lo será.

La fe y su vivencia no se puede encerrar, no es cuestión de puertas adentro, de capillitas; todo lo contrario, cuanto más intensa es la vivencia de la fe más frutos debe dar esa vida. Estamos en un año jubilar, el año de la misericordia, las obras de misericordia son un jugoso fruto para dar este año y siempre.

Fr. J.L.

Zacarías 12, 10-11; 13,1
Salmo 62    R/Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
Carta a los Galátas 3, 26-29
San Lucas 9, 18-24

Pantocrator del s.VI en la Basílica de San Apolinar el Nuevo 
en Rávena (Italia)