lunes, 23 de octubre de 2017

Se valiente, la misión te espera (DOMUND 2017)


El Evangelio de hoy lo solemos interpretar como los fariseos y herodianos del Evangelio querían que lo interpretara Jesús: Dios y dinero enfrentados frontalmente. Una pregunta trampa con un repuesta magistral.
Y en una mentalidad judía, como la de Jesús, es fácil que nos resuenen las frases del libro del Deuteronomio: Escucha, Israel, el Señor es el único Dios. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza (6, 4-6) Temerás sólo al Señor tu Dios; y a El adorarás, y jurarás por su nombre (6, 13)... quien en tiempos de Jesús colaboraba con el Cesar y lo que él representaba no era un buen y fiel creyente judío.
Las diferencias relacionales entre Dios y el poder político sólo quedarán selladas cuando aprendamos, también en palabras del mismo Jesús a dar a Dios un culto en espíritu y verdad (Jn 4,21-24)
Jesús cumple la ley, la perfecciona, la lleva a plenitud (Mt 5, 17) Trabajar por una sociedad más justa, desde lo social, también desde lo político, pero siempre empapado por la fe, la creencia y la vivencia cristiana. Cumplir la ley del Cesar de turno, no implica estar de acuerdo con ella, no comulguemos con ruedas de molino, pero cumplamos con nuestras obligaciones públicas, participemos con conciencia en las elecciones a representantes públicos, colaboremos en lo que este a nuestra mano... pero siempre y todo empapado por la fe, la creencia y la vivencia cristiana.
Aunque generalmente nos cuesta ver la mano de Dios en quienes nos gobiernan, encontramos en la primera lectura un personaje peculiar: el rey Ciro de Persia. No es judío, no pertenece al pueblo elegido, no conoce al Dios de la Biblia... y Dios se sirve de él, le lleva de la mano... Dios siempre hace bien las cosas aunque use herramientas defectuosas.
Hoy la Iglesia celebra el día del DOMUND, la Jornada Mundial de las Misiones. Nos reacuerda el Papa Francisco en el Mensaje para esta Jornada:
... Jornada Mundial de las Misiones nos vuelve a convocar entorno a la persona de Jesús, «el primero y el más grande evangelizador» (Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 7), que nos llama continuamente a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Espíritu Santo. Esta Jornada nos invita a reflexionar de nuevo sobre la misión en el corazón de la fe cristiana. De hecho, la Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino que sería sólo una asociación entre muchas otras, que terminaría rápidamente agotando su propósito y desapareciendo.
1. La misión de la Iglesia, destinada a todas las personas de buena voluntad, está fundada sobre la fuerza transformadora del Evangelio. ... de Cristo resucitado... Camino ... Verdad y ... Vida.
2. Dios Padre desea esta transformación existencial de sus hijos e hijas; transformación que se expresa como culto en espíritu y en verdad (cf. Jn 4,23-24), ... anuncio del Evangelio (que) se convierte en palabra viva y eficaz que realiza lo que proclama (cf. Is 55,10-11), es decir Jesucristo, el cual continuamente se hace carne en cada situación humana (cf. Jn 1,14).
3. La misión de la Iglesia no es la propagación de una ideología religiosa, ni tampoco la propuesta de una ética sublime. ... (es) Jesucristo (mismo quien) sigue evangelizando y actuando... A través del anuncio del Evangelio, Jesús se convierte de nuevo en contemporáneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creación, como la lluvia lo hace con la tierra. «Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable» (Exh. ap. EG, 276).
4. Recordemos que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 1).
5. El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial. Él, a través de la Iglesia, continúa su misión de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quienes se han perdido por caminos tortuosos y sin una meta. ...
6. La misión de la Iglesia está animada por una espiritualidad de éxodo continuo. Se trata de «salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (Exhort. ap. EG, 20). ...
7. La misión dice a la Iglesia que ella no es un fin en sí misma, sino que es un humilde instrumento y mediación del Reino. ....
8. ... La persona de Jesús y la Buena Nueva proclamada por él siguen fascinando a muchos jóvenes. Ellos buscan caminos en los que poner en práctica el valor y los impulsos del corazón al servicio de la humanidad.
9. Las Obras Misionales Pontificias son un instrumento precioso...
10. Queridos hermanos y hermanas, hagamos misión inspirándonos en María, Madre de la evangelización. Ella, movida por el Espíritu, recibió la Palabra de vida en lo más profundo de su fe humilde. Que la Virgen nos ayude a decir nuestro «sí» en la urgencia de hacer resonar la Buena Nueva de Jesús en nuestro tiempo; que nos obtenga un nuevo celo de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte; que interceda por nosotros para que podamos adquirir la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la salvación.

Isaías 45, 1. 4-6
Salmo 95
Primera carta a los Tesalonicenses 1, 1-5b
San Mate 22, 15-21

Feliz Domingo
Fr. J.L.