viernes, 24 de febrero de 2017

Confiando en...

VIII Domingo del Tiempo Ordinario (A)


Si un tema recorre las lecturas de este domingo es, sin duda, la confianza.

Confiar en Dios como en una madre, más que en una madre.

Confiar en Dios, juez y criterio de nuestro obrar, en quien tenemos confianza y debemos fidelidad.
Confiar en Dios, sabiendo que sólo Él llega hasta el final de todos y de todo.
Confiar en Dios que es la luz que ilumina nuestras tinieblas.
Confiar en Dios, no en el dinero, el poder o el tener.
Confiar en Dios que apacigua nuestros agobios, muy humanos por otra parte.

Hace pocos días, hablando con unos sacerdotes diocesanos salió el tema de la paga del clero y la falta de fondo a corto tiempo... decía uno de ellos "hay que ver el tema con ojos evangélicos". Al leer el Evangelio de hoy pienso que los pájaros y las flores del campo tienen más criterios evangélicos que muchos cristianos, muchos curas, muchos de nosotros. Confiar en Dios.

No es cómodo vivir al día, no es fácil, es casi imposible no buscar seguridades, pensar en el mañana, acumular... por si acaso, confiar en nuestras fuerzas, agobiarnos...

Dios y el dinero, uno de los varios binomios imposibles, parejas enfrentadas, que aparecen en el Evangelio. Dos Señores dispuestos a gobernar, dos fuerzas contrapuestas e imposibles de reconciliar. Confiar en uno mismo, posibles, fuerzas, teneres... o dejarnos en las manos de Dios. 

Descansa sólo en Dios, Alma mía.

Feliz Domingo

Isaías 49, 14-15
Salmo 61 R/. Descansa sólo en Dios, alma mía
Primera a los Corintios 4, 1-5
San Mateo 6, 24-34

Fr. J.L.

San Mateo (1632). Salomón Koninck
Colección privada

sábado, 18 de febrero de 2017

Extraordinarios...

VII Domingo del Tiempo Ordinario (A)


La idea de las lecturas de este domingo es continuación de las del domingo pasado. Se os dijo... yo digo... El cristiano debe hilar fino y en ese refinar la trama de nuestro vivir siguen las lecturas de hoy.

Del sed santos , porque yo el Señor, vuestro Dios, soy santo, al sed perfectos, como vuestro Padre celestial, es perfecto del Evangelio han pasado muchos años, mucha historia, muchas gentes, muchos pueblos, muchos reyes, muchos profetas, muchos pontífices, muchas ideologías. Entre la petición de Jesús y la escritura del Evangelio otro tantos. Sed perfectos como vuestro Padre celestial... sed santos porque yo soy santo,... la idea sigue viva, y su sentido, Dios es el mismo, y su sentido, su perfección parece que es lo único que no ha variado.

Y es que ser cristiano es ser extraordinario, ¿qué hacéis de extraordinario? nos pregunta el Evangelio. Si hacemos lo que hace todo el mundo; si el yo - mi - me - conmigo va abriéndose camino; si primero soy yo y los otros quizás después; si cumplo el ojo por ojo y diente por diente... y si puedo una muela... ¿qué hacéis de extraordinario?

Se cristiano es ser una persona extraordinaria, fuera de lo normal, quizás, hasta tontos a los ojos de mundo; por qué es tan contradictorio para el mundo quien pone la otra mejilla a quien golpea en una, quien de lo pedido en prenda...

Ser cristiano es ser raro en el mundo, pero vivido en la lógica del Reino, donde con el Señor se es compasivo y misericordioso, no odiarás, no te vengarás, no guardarás rencor... sólo con cumplir estos tres del libro del levítico del Antiguo Testamento, ya cambiaríamos el mundo.

Si amamos a nuestros enemigos y rezásemos por los que nos persiguen y calumnian... haríamos el cielo en la tierra.

Hagamos ordinario lo extraordinario.

Feliz Domingo

Levítico 19, 1-2. 17-18
Salmo 102 R/. El Señor es compasivo y misericordioso
Primera Carta a los Corintios 3, 16-23
San Mateo 5, 38-48

Fr. J.L.

El buen samaritano (1838). Pelegrín Clavé y Roque
Real Academia Catalana de Bellas Artes de San Jorge



sábado, 4 de febrero de 2017

Útiles en manos de Dios

V Domingo del Tiempo Ordinario (A)


Sal y luz.

Ser testigos, ser productores, ser sal y luz en el Espíritu.

Vosotros sois la luz, vosotros sois la sal... luz que alumbra y sal que sala, sois para los otros, ese es el sentido del seguimiento de Dios, de la vida en Dios, de nuestro creer en Él. No se puede ser cristiano a medias, cristiano para uno mismo, cristiano de domingo... como no puede ser sosa la sal; como no puede la luz no romper la oscuridad, o alumbra aunque sea poco o no es luz.

Ser para los otros. Ser luz, testimonio, referente, alegría, sal... y todo esto se puede resumir en una palabra: Cristo. Ser Cristo para el otro. Como San Pablo a los Corintios: su mensaje es Cristo, su palabra es Cristo, su obrar es Cristo... y él se reconoce un mero intermediario, un portavoz sin demasiados méritos, más bien débil y temeroso, torpe y pobre. toscas herramientas en las poderosas y sabias manos de Dios.

Isaías nos propone un camino que resuena a cuaresma, un recorrido que lleva al Señor por las obras que hacemos con los otros. Obras que dan frutos, obras que dan luz, obras que renuevan, obras que hacen presente al Señor.

Vosotros sois la luz, vosotros sois la sal. El Señor es vuestro brillo, el Señor vuestro sabor.

Feliz Domingo

Isaías 58, 7-10 
Salmo 111 R/. El justo brilla en las tinieblas como una luz.
Primera Carta a los Corintios 2, 1-5
San Mateo 5, 13-16


Fr. J.L.

La pesca milagrosa (1444). Konrad Witz
Museo de Arte e Historia de Ginebra (Suiza)

Bodas de Oro. Prima Casilda

Debo situar mi primer recuerdo con las angélicas hace 38 años en la Casa de Zaragoza: yo 7 años y de paso con la familia; tú, en la cocina de tan gran casa. Los pucheros y las cocinas han ocupado buena parte de tu vida religiosa... también entre los pucheros anda el Señor -decía Santa Teresa-. Ingresar en la vida religiosa es seguir radicalmente a Dios, y es Dios quien nos coloca en la cocina, en los despachos o en el lavadero, y desde cualquiera de esos y otros -de los más dispares- puestos se sigue al Señor, como recordaba el Papa Francisco el pasado jueves con esperanza, con alegría y en medio del mundo.

Cumplir 50 años de profesión religiosa -citando también al Papa Francisco-(Carta Apostólica del Papa Francisco a todos los consagrados con ocasión del año de la vida consagrada, 21 de noviembre 2014) requiere: mirar al pasado con gratitud, vivir el presente con pasión y abrazar el futuro con pasión.

Cumplir 50 años de profesión religiosa supone que las fuerzas van en declive; que uno no llega donde quisiera; que otros hacen lo que antes hacíamos nosotros y además lo hacen a su manera... las cosas, las cosas, las cosas. 

Cumplir 50 años de profesión religiosa precisa volver a empezar cada mañana en las manos del Señor y decir fiat, hágase.

Con uno, con cinco o con cincuenta años de profesión a las espaldas la llamada es la misma, igual que la misma es la respuesta. Los años, los achaques, las arrugas... no deben restar -ni añadir- nada al compromiso adquirido. Donde hay un consagrado -y da lo mismo la edad física o religiosa- donde hay un consagrado hay alegría, hay un despertador para el mundo, hay expertos en comunión... 

Feliz profesión de oro, feliz 50 aniversario, que nunca te falte y nos falte la alegría y la esperanza.

Página web de las Religiosas Angélicas

Fr. J.L.